¿Qué es un suelo flotante?

cosa sono i pavimenti galleggianti

Un suelo flotante es un sistema en el que la superficie de tránsito está físicamente separada del soporte mediante una cámara técnica, creada gracias a un sistema de soportes o estructuras de apoyo. Esta separación modifica de forma sustancial el comportamiento del pavimento respecto a una colocación tradicional adherida: el revestimiento se vuelve desmontable, el soporte queda protegido y el drenaje del agua se optimiza.

Se trata de una solución que responde a criterios de precisión mecánica, protección del soporte y facilidad de mantenimiento. Los pavimentos elevados se han consolidado como la solución de referencia para suelos técnicos, áreas comerciales y espacios públicos donde el acceso a las instalaciones es prioritario. Posteriormente, han encontrado una amplia aplicación en exteriores, como terrazas, cubiertas planas, plazas, pasarelas y espacios exteriores en general.

La estructura de un pavimento elevado

Un sistema elevado se compone de tres macroelementos.

  1. El soporte de colocación: puede ser una losa de hormigón impermeabilizada, un recrecido drenante, un sistema de cubierta ventilada o una base de grava estabilizada. Representa el punto de partida de la estabilidad del sistema: si la base no es estable, el conjunto del pavimento tampoco lo será.
  2. Los elementos de soporte: los soportes regulables de polipropileno o materiales metálicos son la clave de la elevación estructural y de la correcta planimetría del pavimento. Actualmente existen modelos con regulación milimétrica desde la parte superior, mecanismos autonivelantes para compensar pendientes y cabezales intercambiables para distintas tipologías de acabado. En los sistemas más avanzados, los soportes pueden integrarse con estructuras rail de aluminio o madera, que distribuyen la carga y permiten trabajar con baldosas de gran formato.
  3. El elemento de acabado: baldosas de gres porcelánico, decking de madera o WPC, rejillas de polipropileno para la colocación de césped artificial o elementos de piedra natural. La elección del acabado influye no solo en la estética, sino también en el comportamiento mecánico, el peso total del sistema y el nivel de resistencia al deslizamiento.
supporti per pavimenti galleggianti

El papel de la cámara técnica

La presencia de un espacio entre el acabado y la subestructura es lo que convierte al pavimento elevado en una solución técnicamente superior frente a una colocación adherida, especialmente en exteriores.

Esta cámara técnica:

  • permite el drenaje inmediato del agua de lluvia hacia las pendientes del soporte, evitando encharcamientos superficiales;
  • protege la membrana de impermeabilización frente a solicitaciones directas, radiación UV y choques térmicos;
  • permite al acabado absorber correctamente las dilataciones;
  • ofrece un espacio técnico para el paso de instalaciones, como cables eléctricos, tuberías, conducciones de riego o fibra óptica.

Suelo flotante e impermeabilización: un sistema a dos niveles

El suelo flotante no cumple por sí mismo una función impermeabilizante y, por tanto, depende directamente de la calidad de la membrana subyacente, que debe garantizar estanqueidad, pendiente y continuidad.

Una estratigrafía correcta incluye los siguientes elementos:

  1. soporte estructural (losa o recrecido armado);
  2. capa de formación de pendientes para el drenaje del agua;
  3. membrana de impermeabilización (bituminosa, sintética o líquida);
  4. soportes para pavimento elevado.

Pavimentos elevados como solución sin demolición

Uno de los aspectos más estratégicos de los sistemas flotantes es la posibilidad de intervenir sobre pavimentos existentes sin necesidad de retirarlos. En muchas rehabilitaciones, especialmente en terrazas de edificios residenciales u hoteles, demoler el revestimiento existente implicaría elevados costes de gestión de residuos, riesgo de dañar la impermeabilización y tiempos de obra incompatibles con el uso del espacio o la actividad del edificio.

Con un pavimento elevado, si la superficie existente es estable, los soportes pueden colocarse directamente sobre ella, obteniendo un nuevo plano de tránsito conforme a normativa, drenante e inspeccionable.

Prestaciones a largo plazo y puntos críticos reales

Un suelo flotante correctamente diseñado puede tener una vida útil de varias décadas sin intervenciones estructurales. Su durabilidad depende principalmente de tres factores:

  • estabilidad del soporte: asentamientos o fisuras provocan pérdidas de planimetría;
  • calidad de los materiales: soportes de baja calidad pueden degradarse por la radiación UV o deformarse bajo cargas elevadas;
  • calidad del acabado: materiales poco prestacionales pueden comprometer la robustez del conjunto.

En entornos urbanos o zonas expuestas a fuertes vientos, es necesario prever sistemas de bloqueo mecánico de las baldosas o aumentar el peso específico del elemento de tránsito para contrarrestar los efectos de succión.

pavimenti flottanti soluzioni

La evolución de los sistemas

En la última década, el mercado ha experimentado una evolución tecnológica significativa.

  • Soportes regulables con ajuste desde la parte superior, útiles en fase de mantenimiento o postinstalación.
  • Cabezales autonivelantes, que eliminan la necesidad de correctores de pendiente adicionales.
  • Estructuras rail que permiten distribuir la carga sobre varios soportes, reduciendo las solicitaciones puntuales.
  • Elementos antivibración y antirruido para mejorar el confort de tránsito.

Gestión de pendientes y drenaje

El suelo flotante no genera la pendiente. Esta debe estar presente en el soporte sobre el que descansan los soportes regulables, ya que el drenaje del agua de lluvia depende exclusivamente del plano inferior. En ausencia de una pendiente adecuada, pueden producirse acumulaciones de agua bajo las baldosas que, aunque no afectan directamente al acabado, pueden acelerar el deterioro de la membrana de impermeabilización y favorecer la proliferación de algas y moho.

Mantenimiento programado

Aunque el suelo flotante es, por naturaleza, inspeccionable, es recomendable establecer un plan de mantenimiento periódico. Al menos una vez al año, se aconseja retirar algunas baldosas en puntos estratégicos para comprobar el estado de la membrana de impermeabilización, limpiar los desagües y verificar la posible acumulación de residuos bajo el pavimento. Esta operación sencilla permite prevenir obstrucciones e infiltraciones, preservando tanto el revestimiento como la estructura subyacente.

Suscríbete a nuestra newsletter