Suelos elevados para hoteles y establecimientos de hostelería

En el sector de la hostelería, cada espacio exterior es una extensión de la experiencia que el huésped se lleva consigo. La terraza de una habitación, el borde de la piscina, el rooftop bar, el camino entre el spa y el jardín: son entornos que deben ser bellos, funcionales, seguros y -un aspecto a menudo subestimado en el diseño- fáciles de mantener en el tiempo sin mostrar nunca signos de descuido o deterioro. Por último, pero no menos importante, deben estar pensados para ofrecer una excelente accesibilidad, también para personas con discapacidad.

Es esta combinación de requisitos la que convierte a la hostelería en uno de los sectores donde el sistema de pavimento elevado expresa mejor todo su potencial. Porque es la solución que responde simultáneamente a exigencias que otros sistemas de instalación suelen tener dificultades para satisfacer al mismo tiempo.

La condición que lo cambia todo: la continuidad operativa

Un hotel no cierra. O más bien, a menudo no puede permitirse cerrar para realizar el mantenimiento ordinario del pavimento de la terraza panorámica en temporada alta, ni clausurar la zona de la piscina durante semanas en los meses más rentables.

Esta es la primera y más importante diferencia respecto a cualquier otro contexto residencial o comercial: en un establecimiento de hostelería, el mantenimiento debe realizarse de forma precisa, rápida e invisible para los huéspedes. Una losa dañada puede sustituirse, por lo general, de forma considerablemente más rápida que con muchas soluciones tradicionales. Una fuga en el sistema de riego debe poder repararse sin necesidad de demoler la terraza por la que pasearán los huéspedes a la mañana siguiente.

El sistema elevado hace posible todo esto por razones estructurales: las losas se levantan, se interviene, todo se vuelve a colocar en orden. Sin demoliciones, sin impacto en el funcionamiento del establecimiento. Es una ventaja que se manifiesta cada vez que es necesario intervenir -y en un establecimiento de hostelería, estas ocasiones no suelen escasear.

Estética y durabilidad: un binomio innegociable

En los hoteles de alta gama, la estética es inseparable de la función. Un pavimento que se deteriora visualmente -que pierde planitud, que muestra juntas irregulares, que presenta losas astilladas o desalineadas- es ante todo un problema de imagen que el huésped percibe y que condiciona su impresión global del establecimiento.

El sistema elevado facilita mantener la planitud de la superficie a lo largo del tiempo y corregir posibles desniveles mediante el ajuste de los soportes, dentro de los límites que marcan las condiciones de la base de apoyo y la estructura existente. El ajuste de los soportes permite obtener superficies perfectas incluso sobre bases imperfectas, una situación frecuente en la rehabilitación de estructuras existentes.

En cuanto a los acabados, la gama de opciones es completa: cerámica y gres porcelánico de gran formato para los contextos más refinados, piedra natural para las áreas que requieren un carácter más matérico, tarima compuesta para las zonas de piscina y las áreas de relax. El sistema de soportes se adapta a cualquier elección, sin imponer restricciones estéticas al proyectista.

Cada área tiene sus propias necesidades: el sistema se adapta

Un hotel no es un entorno uniforme. Cada área tiene usos diferentes, exposiciones diferentes, exigencias estéticas diferentes -y el sistema de instalación debe ser capaz de responder a cada una de ellas sin requerir soluciones radicalmente distintas de un área a otra.

Las terrazas de las habitaciones suelen tener umbrales muy bajos, restricciones de carga vinculadas al forjado y un uso predominantemente privado. Son el contexto ideal para los soportes de baja altura, que permiten una elevación mínima sin crear desniveles problemáticos con el umbral de la puerta corredera.

Los bordes de piscina requieren superficies con buena gestión de la evacuación del agua y acabados adecuados a un ambiente húmedo. El sistema favorece la evacuación del agua a través de las juntas abiertas entre las losas, siempre que la base de apoyo y el sistema de recogida de agua estén correctamente diseñados.

Los rooftop bars y las terrazas panorámicas suelen ser las áreas más expuestas al viento y las que registran mayor concentración de tráfico peatonal. La estabilidad del sistema depende del correcto diseño del conjunto pavimento-soportes y, en las zonas especialmente expuestas al viento, puede requerir sistemas elevados antiviento específicos. Se trata de un requisito que no admite compromisos. Son también las áreas donde la estética resulta más visible y donde el impacto visual del pavimento contribuye directamente a la atmósfera del lugar.

Las áreas de spa, los recorridos de bienestar y los pasillos entre edificios requieren superficies cómodas, accesibles y agradables al tacto. El composite y la tarima de madera pueden ofrecer una sensación táctil agradable y unas características de confort diferentes respecto a otros acabados.

Lo que dicen los proyectos realizados

Los proyectos de Impertek en el sector de la hostelería ofrecen una lectura concreta de cómo estos principios se traducen en la práctica.

En el Balaton Park Hotel, a orillas del lago Balaton, un hotel temático de motorsport con una identidad visual muy marcada, el sistema elevado tuvo que integrarse en un proyecto arquitectónico que no dejaba espacio para soluciones improvisadas: cada detalle del pavimento exterior debía estar a la altura del concepto general.

En el Hotel Capitol de Jesolo, la intervención afectó a la amplia superficie de la zona de piscina: un contexto en el que la gestión del agua, la estabilidad bajo las cargas de las áreas de relax y la calidad estética del resultado final eran, todas ellas, variables críticas al mismo tiempo.

En el Family Hotel de 5 estrellas a orillas del lago de Garda, la elección del sistema elevado permitió gestionar amplios espacios exteriores con acabados diferentes en las distintas áreas, manteniendo la coherencia estética y la facilidad de mantenimiento.

En el Hotel Villaggio Stromboli, en Calabria, a poca distancia de la playa de Torre Marino, a medio camino entre Tropea y Capo Vaticano, el reto consistía en ampliar el solárium sin necesidad de obras invasivas. Gracias a los soportes Pedestal Line, el hotel adaptó fácilmente el espacio a sus nuevas necesidades, sin costes elevados ni largos plazos de obra.

Cada proyecto es diferente. Pero todos comparten la misma lógica de fondo: elegir un sistema de instalación que no genere problemas con el tiempo, que permita intervenir rápidamente cuando sea necesario, y que respalde -en lugar de limitar- las decisiones estéticas del proyectista.

El sistema elevado como inversión

Quien gestiona un establecimiento de hostelería sabe que la diferencia entre una buena inversión y un coste se mide en el tiempo. Un pavimento que exige un mantenimiento constante, que deteriora la imagen del establecimiento, que obliga a cerrar áreas en temporada alta, es un coste que se acumula silenciosamente y que a menudo supera el coste inicial de instalación.

Un sistema elevado bien diseñado, con materiales adecuados al contexto específico, es en cambio una inversión que se amortiza a largo plazo: menos intervenciones extraordinarias, menos tiempos de inactividad operativa, menos impacto visual de los problemas cuando estos surgen.

Es una perspectiva que vale la pena llevar al diálogo con el cliente desde la fase de diseño - no como argumento comercial, sino como criterio de evaluación técnico-económica que considera todo el ciclo de vida del proyecto.

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